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"CRÓNICAS DE UN CATADOR" ©

©  by Paco Jr. & Wilson Hnos 


Carlitos en el BBQ del 64  

Restaurante Saint Tropez  Miraflores- San Isidro 1964 - Lugar del acontecimiento - a media cuadra del cine Alcazar y  el ¡Oh que Bueno! Conocido como  el BBQ    


Carlitos Doñy Larco estacionó su descapotado en el BBQ lo acompañaban dos jevas  de unos veinte abriles. Carlitos pasaba los sesenta y pico, tieso como un palo (the operations… Man… Capisci?), les sonrió al ellos darle la bienvenida con un ¿Qué’hubo? Era domingo acababan  de abandonar el restaurante Saint Tropez para dirigirse al BBQ.

Carlitos se quedaba en Lima sólo en verano ya que en invierno se lo pasaba en Europa donde era verano o viajaba a los States ya que por esos lares era posible surfin. Carlitos era conocido como Playboy en el Jet set de los años que pasaron. Nunca hablaron con él, nadie se los presentó, pero tomaban  nota de sus movimientos en el ambiente miraflorino. Eran super curiosos. Su family los Larco eran hacendados del norte de Peruvian. También se cuenta que Carlitos era el Man en un banco. Entonces ¿En qué quedamos…?

Toño compadre del Catador testigo de estos hechos también tenía hacienda, el Catador andaba misio y se la pasaba escribiendo poemas al viento ya que no tenía jeva. Cuando tuvo una, - super religiosa y pobre- el padre de ésta lo botó de su casa porque la había llevado al teatro a ver Marat Sade del autor Peter Weiss que se estrenaba en la Lima limonta de entonces y en la tarima se desataba un acto de fornication  que los dejo paralizados por muchos veranos e inviernos.

Volviendo a lo de Carlitos, se sabe poco sobre sus aventuras. Pero cierto es que fue él el que trajo el surfin a Peruvian. Nunca lo vieron correr tabla, pero si lo vieron en el Waikiki en el distrito donde las flores te miran.  

La primera cata: Su visita al restaurante Saint Tropez. La verdad fue que se les ocurrió una cena en el restaurante de moda de los años sesenta. Corbata y blazer era obligatorio. Al ingresar los recibió uno de los camareros que los guió hacia una mesa. Se sentaron y al poco rato frente a ellos estaba el Maítre, un hombre mayor y canoso. Les entregó la carta y marchó.

Pedir un Pisco Sour no era su momento. Lo único que podían solicitar era una gaseosa, pero intentaron por un vino. Al poco rato volvió el Maítre quien les explicó sobre el contenido de la carta (Menú), lo que aprovecharon para solicitarle un vino. El Maitre se detuvo en las bondades de un vino tinto de Peruvian, percibiendo lo poco que sus jóvenes clientes sabían sobre vinos. Como éran carnívoros, les recomendó un tinto. Lima limonta no acostumbra vino seco, sino vino dulce, o semi seco.  El Maítre les explicó la diferencia entre los vinos del Peruvian  de Carlitos Doñy Larco y del país de Alan Delon, (Francia). Toño solicito un tinto franchute y el Catador un peruchito. Pero calculando que el billete no alcanzaría, decidieron bajarse media botellita de vino Made in Peruvian. El Maítre - después de explicarles la diferencia, marcho para al rato volver con una botella en las manos, la abrió delante de ellos – (para que vieran que no era bamba), y sirvió al Catador un poquito para que lo probara. Era un semi-seco; el Maitre se quedo observándolo y el Catador a éste sin saber que decir - Absorbió el vino con cuidado ya que tenía que probar sin ser catador. Un problema para él. El Maítre le sonrió nuevamente y el Catador respondió con un movimiento afirmativo, procediendo éste a servirle media copa. El Catador con un movimiento afirmativo, le decía que era un vino a su gusto. La verdad era que éste no sabía nada de vinos pero la situación y la espera a una respuesta lo obligßo a decir que ese vino era el que querían.   

Toño.- Man! Ahora ya sabes que la carne se acompaña con un tinto y no con un blanco. Blanco es para cuando se trata de pescado. Colocaron las servilletas blancas sobre las piernas y empezaron a cenar. Eran  los más jóvenes entre los comensales. Dos horas mas tarde abandonaron Saint Tropez en dirección al BBQ.

El Saint Tropez fue el lugar de la primera cata de vino. Lo único que el Catador recuerda sobre sus primeros tragos, es durante su niñez, al beber vino de Lunahuaná. A él le gustaba porque era muy dulce. La costumbre en Lunahuana era darle vino a los niños. Entrado en la pubertad tomaba cachina que una tía les traía de vez en cuando. Ella si sabía de vinos y piscos, de los tipos de uvas que ella tenía en sus chacras heredadas de sus antepasados que sumaban siglos. Lo que si se bebía en la familia era Ponche.           

Carlitos Doñy L. no tenía costumbre de beber alcohol, era muy deportista y se cuidaba mucho. Sólo en algunas ocasiones aceptaba Pisco Sour. Mientras Toño y el catador se bajában media botellita de pisco en alguna u otra ocasión o cuando alguien moría en el barrio, donde la costumbre era contar chistes y beber café con pisco. Las pocas veces que estuvieron en un velorio, tuvieron que salir de la casa porque no podían dominar la risa.

Trascurrieron los años y nunca mas supieron de Carlitos Doñy Larco.

Robles en La Tiendecita Blanca  (Crónica 2)

La Tiendecita Blanca - Año 1963-64 concurrieron al encuentro María Sacarias, la vieja Valenzuela, Belmont, Robles Godoy y ... 

Llevaba ya varios años siguiendo el mismo camino - recorrer la calle del anarquista González Prada- lo hacía desde que mis padres me inscribieron en el Mariscal Sucre, escuela privada donde conocí a varios futuros personajes de la pituquería limeña que asistian también a las clases de la vieja Paez. 

Esta mañana Miraflores había amanecido algo nublada, no me detuve hasta llegar a la Tiendecita Blanca. Hay situaciones que se dan sin ser anunciadas, pero se dan y en mi caso "embarazosas". Los encontré ya sentados y desayunando. El mozo me indicó la silla que había puesto para mi. Puedes decir - muchas gracias, pero sentarte allí tiene su valor agregado y si vienes de la Little Chicago - mejor hubiera sido; sigue nomás... Pero como el encuentro era para iniciar la filmación de las calles de Miraflores, no me quedó otra que sentarme y esperar.

- Qué toma? - Me atacó el mozo esperando una pronta respuesta.  Trágame tierra! - Exclamé sin que se movieran mis labios. Misionero nomás...                                                                                             - Traigale una tasa de chocolate caliente y un par de panecillos con mermelada homemade. - Acudiendo en mi ayuda - respondió María Sacarias- la chica que trajo a Lima el primer Mustang descapotable, ella acababa de llegar de Paris.  Estudiaba cinematografía. No olvidé que sus parientes eran propietarios de minas de oro - delgadita, trigueña de veinte abriles y suave en todo, me llevaba cuatro abriles.

- Gracias, pero ya desayuné - "Puta que eres mentiroso". El mozo se quedó un instante esperando mi respuesta que venía con billete... Para mis adentros - la saliba no la tragué.

- Si, traigale el chocolate y los panecillos. Yo te estoy invitando... afirmó María sin dejar de mirarme. Ya despues de las clases que se dictaban por la noche, María me llevaba y dejaba en la esquina del cine Marzano. No cruzaba la frontera que conducía a Little Chicago - "la podrian asaltar a mano armada" según temen en Miraflores. Al rato Robles Godoy empezó a explicarnos como funcionaba la cámara filmadora. Creo que yo era el único que estaba fuera de onda. Cuando tienes dieciseis abriles no cuestionas ni preguntas nada, porque en tu cerebro no existen archivos sobre cinematografía, menos una cámara filmadora, y menos si vienes de una familia donde está prohibido preguntar caso tengas una duda que te torture. Por lo tanto estás dominado por las inseguridades ante lo desconocido. - No olvidé que cuando se bebe un cafe caliente no se debe hacer ruido alguno- así que por mas caliente que este el café - ya sabes... machito nomás... Robles seguía aclarando el asunto de la filmadora.

- Las primeras tomas las realizaremos en la Larco, de allí pasaremos al Malecón Balta y recorreremos las casonas. Godoy pasó a los planos a tomar, recordándome las clases del maestro Martin Chambi que también dictaba clases en la Academia Campo Abierto que quedaba en una vieja casona ubicada en la 28 de julio. Mas no sé. 

- Cárgala y mantente sereno, enfocas  el lente y presionas aquí. Era mi turno. Tenía la impresión que para todos ellos era - puta que fácil - mientras que para mi era cruzar una frontera llena de inseguridades y sorpresas.  Vivía para verlo y experimentarlo - filmar- Si no hubiera sido por la negra Alicia quien me amamentó de chiquito - esa mañana no estaria filmando con Godoy, no hubiera conocido a Belmont, menos a Maria y mucho menos La Tiendecita Blanca y habría muerto chiquito y de cualquier cosa.  

- Sigan filmando, que la Coca Cola lo auspicia. Godoy era peruano gringo, había nacido en NY en los States.   

- La pasamos filmando varias horas, auque mas pasamos el tiempo conversando. Bueno, para aclarar, ellos conversaban, ya que yo andaba  perdido. 

Llegamos al Club Terrazas ubicado en la bajada Balta, hicimos un par de tomas y seguimos  nuestro camino. Unos minutos antes pasamos por una pequeña pileta donde años atrás cuando era mas pequeñito pescaba pescaditos, los metía en una lata  que al llegar a casa se morian. Nunca supe la razón.           

PD.: PD.- "Crónicas de un catador" puede ser reproducida pero dando a conocer la fuente de su autor.